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La química del amor ¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

El amor es un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas neuronales y hormonales además de ácidos gases y olores que al mezclarse forman una revolución interna dando como resultado reacciones que explican los signos del enamoramiento.

Tres etapas del amor

La primera etapa del amor es el deseo que surge como una atracción física, el cual depende de características tales como simetría de la cara y dimensiones corporales proporcionadas, los dos compuestos químicos que surgen es esta etapa son las hormonas sexuales (testosterona y estrógeno) y feromonas. La segunda etapa del amor es el enamoramiento o atracción la cual puede tener muchos síntomas como la pérdida del apetito, dificultad para conciliar el sueño, sudor en las manos, mariposas en el estómago entre otros, todos estos síntomas se deben a los compuestos químicos llamados monoaminas que aparecen en el cerebro los cuales son la dopamina, la serotonina, la feniletilamina y la norepinefrina.

La última etapa es el apego, en esta última fase del amor sentimos calma y estabilidad con la otra persona y está dirigida por la oxitocina, vasopresina y la endorfina, al tener niveles altos de oxitocina y vasopresina hace que con el tiempo la sensación de apego crece mientras que la locura apasionada del amor decae.

Olfato, atracción y enamoramiento

El olor también determina quién nos atrae y el factor decisivo son las feromonas, cada ser humano envía señales en forma de sustancias químicas, las feromonas activan la pituitaria que ayuda a segregar hormonas provocando cierto amor o atracción hacia esta fragancia.

De la emoción al enamoramiento

El verdadero enamoramiento parece que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina que tiene la capacidad de aumentar la energía física y la lucidez mental, el cerebro responde a tal compuesto con la secreción de dopamina, norepinefrina y oxitocina provocando que la pareja pase horas haciendo alguna actividad sin cansancio alguno. El periodo de enamoramiento dura aproximadamente de 2 a 3 años pero al final la atracción bioquímica decae ya que con el tiempo el organismo se va haciendo inmune a los efectos de estas sustancias.

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Salud mental

El suicidio en Colombia

Cifras que todos deberíamos conocer

¿Por qué es importante hablar del suicidio? El suicidio es un mal silencioso del cual hay que mencionar para ayudar a prevenir y evitar en la vida de nuestras personas.

Según la Encuesta Nacional de Salud Mental, la tentativa de suicidio y el suicidio en menores de edad son la consecuencia más grave de la depresión. Entre otros, los desencadenantes pueden ser peleas con los papás, el suicidio de terceros, la discriminación por identidad de género, entre otros.

En cuanto a los adultos se cuentan factores como ser mayores de 45 años, la impulsividad, la viudez, vivir solo, estar desempleado, jubilado, los antecedentes familiares de suicidio y tener armas de fuego en casa.

Aunque en 2020 se habló de una reducción de las tasas de suicidio en el país (2.142 entre enero y noviembre), las hipótesis del Instituto Nacional de Salud apuntan a que se debió a un menor acceso a medios letales, más control social, mayor acceso a otros “mecanismos de regulación emocional” como las sustancias psicoactivas o a que los servicios de urgencias hayan notificado con menor frecuencia.

Según la ONG, Los estudios sobre el tema muestran que la mayoría de los suicidios son precedidos de señales como hablar sobre querer morirse, sentir una gran culpa o vergüenza, o sentirse una carga para los demás.

Otros síntomas pueden ser que la persona se sienta vacía, sin esperanza, atrapada o sin razón para vivir, extremadamente triste, ansiosa, agitada, enojada o con un dolor insoportable ya sea físico o emocional. 

También pueden ser señales de advertencia los cambios de comportamiento como hacer un plan o investigar formas de morir; alejarse de los amigos, decir adiós, regalar artículos importantes o hacer un testamento; hacer cosas muy arriesgadas como conducir con una rapidez extrema; mostrar cambios de humor extremos; comer o dormir demasiado o muy poco; consumir drogas o alcohol con más frecuencia.